Suelo radiante y aerotermia se buscan
El suelo radiante trabaja con agua a baja temperatura, y eso es justo donde una bomba de calor da su mejor rendimiento. Es la pareja natural: cuanto menos salto térmico tiene que dar la máquina, menos consume. Por eso en esta vivienda el suelo radiante no es un capricho de confort, es la decisión que hace que la aerotermia salga rentable de verdad en la factura de todo el invierno.
Un colector, siete circuitos
El distribuidor reparte la calefacción por circuitos independientes, uno por zona. Cada uno se equilibra por separado, de modo que el salón grande y el dormitorio pequeño llegan a temperatura a la vez y sin pelearse por el caudal. Es un trabajo de ajuste que no se ve terminado en ninguna foto, y es lo que diferencia una casa confortable de una casa con una habitación que nunca acaba de calentarse.
Fan-coils para el verano, ocultos
El suelo radiante calienta muy bien, pero para refrescar en agosto hace falta otra cosa. Los fan-coils ocultos dan el frío sin radiadores ni splits a la vista, usando la misma máquina y el mismo circuito de agua. La vivienda queda climatizada todo el año con una sola instalación, y por dentro no se ve ni un equipo: solo las rejillas.
Dos oficios, cada uno con su carnet
Una casa así toca dos reglamentos distintos y conviene decirlo con precisión. La climatización por agua —suelo radiante, fan-coils, sala de máquinas— se ejecuta y certifica como empresa habilitada RITE. La parte solar y la acumulación son instalación eléctrica de baja tensión, con su certificado de instalación eléctrica. Nosotros tenemos los dos, y por eso la obra la coordina una sola empresa en lugar de tres gremios echándose la culpa.